Técnico en Sistemas Microinformáticos y Redes · Perfil digital completo
Base técnica sólida · Vocación de mejora permanente
Desde pequeño mostraba un afán natural por el pensamiento lógico y las matemáticas. Cuando mi hermano, ocho años mayor, empezó ingeniería de telecomunicaciones, llegó el primer ordenador a mi casa: un 486.
Con 11 años, en clases de ofimática, pedí al profesor aprender la consola en lugar de mecanografía. Me dejó un manual de MS-DOS y un ordenador para practicar solo. Mis hermanos me enseñaron los archivos .bat y, cuando se atascaban con sus algoritmos, venían a hablar conmigo. Con 19 años gestioné un cibercafé: hardware, software y redes en la práctica diaria.
Después vinieron años de trabajos distintos — bateas, hostelería, carnicería, animación — que me enseñaron a resolver problemas con lo que hay. Aunque nunca perdí el afán y el contacto con la tecnología.
El salto definitivo llegó con una empresa de telefonía pequeña: entré como comercial teleoperador y terminé en soporte de redes, configurando routers por teléfono y trabajando con túneles IP sin herramientas de control remoto. Un día detecté la caída de un nodo regional de la operadora que nos daba servicio antes que ella misma, usando solo ping y lógica.
Ocho años como conserje en un centro cultural municipal, asumiendo por vocación todo lo técnico: redes, informática, audiovisual. Durante el covid mezclé vídeos de decenas de niños tocando desde casa para que sonaran como una banda. Para cerrar el círculo, hice un bootcamp de desarrollo web fullstack y cursé el CFGM en Sistemas Microinformáticos y Redes.
Cada etapa, un entorno diferente. Cada entorno, algo nuevo.
Base técnica sólida y autodidacta, completada con formación reglada.
Autoevaluación honesta · ordenadas de menor a mayor
Los valores reflejan una autoevaluación honesta, no aspiracional.
Disponible para incorporación inmediata. Carnet B, vehículo propio. Disponibilidad para desplazamientos.